Baño de sangre en Irán: la tiranía de los ayatolás ya deja más de 500 muertos y 10.000 detenidos

La ONG HRANA denuncia que el régimen ha declarado a los manifestantes "enemigos de Alá", un delito castigado con la pena de muerte

0 2

La teocracia iraní ha decidido sofocar en sangre el último grito de libertad de su pueblo. Según el último balance de la organización HRANA, con sede en EEUU, la represión desatada por el régimen de los ayatolás contra las protestas que sacuden el país desde hace 15 días ha dejado ya un saldo estremecedor: al menos 544 muertos y más de 10.600 detenidos.

Lo que comenzó el pasado 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán como una protesta por el colapso del rial y la asfixiante situación económica, ha mutado en una enmienda a la totalidad contra el sistema liberticida que gobierna Irán. La respuesta del aparato estatal no ha dejado lugar a dudas: violencia letal, censura tecnológica y terror judicial.

Las cifras reales de la carnicería podrían ser mucho mayores. HRANA advierte de que existen 579 muertes adicionales bajo investigación, lo que elevaría el número de víctimas por encima del millar. El salto en las estadísticas de este domingo se explica por la aparición de material gráfico escalofriante procedente de depósitos de cadáveres en la región de Teherán, como el de Kahrizak, donde los testimonios apuntan a la llegada masiva de cuerpos.

Para garantizar la impunidad de sus verdugos, el régimen mantiene a Irán bajo un estricto apagón de internet desde hace cuatro días. Sin conexión al mundo exterior, las fuerzas de seguridad operan con las manos libres mientras los medios públicos de la dictadura orquestan «confesiones forzadas» de los arrestados, una práctica habitual de la propaganda oficial para deslegitimar la disidencia.

Enemigos de Alá

La deriva totalitaria ha alcanzado su cénit con el anuncio de la Fiscalía General de Irán. El régimen ha calificado formalmente a los manifestantes como mohareb‘ (enemigos de Alá). Bajo la interpretación radical de la ley islámica que impera en el país, este cargo conlleva la pena de muerte. Es el último recurso de una casta política que, al verse incapaz de contener el descontento social, opta por el exterminio legalizado de la oposición.

«La República Islámica está cometiendo un crimen internacional contra el pueblo de Irán«, ha denunciado Mahmud Amiri-Moghaddam, director de IHRNGO. Mientras la moneda nacional se hunde y el desabastecimiento golpea a las familias, el régimen prefiere gastar sus recursos en movilizar a las fuerzas de seguridad en 585 puntos de conflicto repartidos por las 31 provincias del país.

A pesar de que el balance de otras organizaciones es más conservador, todas coinciden en la brutalidad sistemática del Estado iraní, que no ha dudado en segar la vida de menores de edad y civiles ajenos a las protestas para imponer el silencio por la vía del terror.

Fuente: Agencias