Bernardo Arévalo toma posesión como presidente de Guatemala y proclama: «Nunca más el autoritarismo»

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Bernardo Arévalo de León ha sido investido este lunes como nuevo presidente de Guatemala en una ceremonia de toma de posesión que se ha retrasado diez horas por los intentos de varios diputados por obstaculizarla.

«Nunca más el autoritarismo«, ha proclamado Arévalo, un académico de 65 años, que dirigirá el país hasta 2008, y que ha hecho bandera de la lucha contra la corrupción.

«El pueblo de Guatemala ha demostrado su sabiduría, e instituciones como la Corte de Constitucionalidad y el Tribunal Supremo Electoral han protegido el deseo soberano de los guatemaltecos de vivir en democracia», ha asegurado en su primer discurso.

Caos en el Congreso y diez horas de retraso

La toma de posesión se ha retrasado hasta diez horas tras una jornada tumultuosa. El retraso ha obligado a regresar a sus países antes incluso del traspaso de poderes a algunos de los invitados, como el presidente de Chile, Gabriel Boric, o el rey Felipe VI.

Los problemas empezaron con la constitución del Legislativo. Los diputados de la nueva legislatura tenían previsto elegir al mediodía al presidente del Congreso, pero al filo de las 15.00 hora local, el Congreso saliente ni siquiera había certificado a los nuevos integrantes del Parlamento. Esta circunstancia ha hecho circular los temores de un eventual «golpe de Estado», como ha venido denunciando el propio presidente electo, al acusar a la jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, y «otros actores corruptos» de obstaculizar e impedir su investidura.

En la sesión se han producido enfrentamientos e insultos, y algunos diputados encerrados en salones bajo llave en un caos generalizado, mientras fuera aumentaba la tensión.

Fuera del Congreso, decenas de manifestantes han protagonizado choques con agentes antidisturbios. Las movilizaciones han derribado varias barreras que impedían el paso a las calles aledañas al Congreso, como ha constatado Efe, y posteriormente han sido reprimidos con gas lacrimógeno.

Fuente: Agencias