El Museo Ramón Gaya rinde homenaje a Rosales con dos exposiciones simultáneas

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El Museo Ramón Gaya de Murcia ha organizado dos exposiciones simultáneas que rinden homenaje al reconocido pintor Eduardo Rosales, muestras con las que se quiere conmemorar el Año Rosales y que han sido inauguradas por el concejal de Cultura e Identidad del Ayuntamiento de Murcia, Diego Avilés, junto al director del museo, Rafael Fuster.

Con el Año Rosales se hace un reconocimiento a la trayectoria de este pintor, en el 150 aniversario de su fallecimiento, con numerosas actividades como exposiciones, encuentros y actos conjuntos entre el Museo de Bellas Artes de Murcia, la Fundación Cajamurcia y el Museo Ramón Gaya.

En la planta baja, el Gaya acoge la muestra ‘El brazo de la pintura. Rosales/Gaya’, mientras que los visitantes podrán profundizar aún más en el trabajo de este artista si ascienden hasta la tercera planta del museo, donde desde hoy también se puede visitar la exposición ‘Eduardo Rosales, el último gran pintor’.

‘El brazo de la Pintura’ ofrece un homenaje de Ramón Gaya junto a un delicadísimo dibujo de Eduardo Rosales: un boceto para el mítico cuadro ‘Muerte de Lucrecia’, que está en el Museo del Prado y que supuso una verdadera revolución en su momento por la desconcertante modernidad de su técnica.

Ramón Gaya, que consideraba a Eduardo Rosales como el último gran pintor de envergadura antigua, escribió sobre este cuadro del pintor madrileño: “Rosales pertenece aún a esa casta mayor, es cierto que no puede con ella, pues su casta es antigua, sí, pero él, Rosales, es ya un moderno, sus fuerzas son modernas, pequeñas, pero luchará con tanta bravura que ha de lograr pintar un cuadro que lo emparenta con Tintoretto: ‘La muerte de Lucrecia’. En ese cuadro entrecortado hay, como se sabe, un brazo caído, moribundo, que me parece lleno de significación; es un brazo cargado ya de muerte y sensual todavía, opulento, lívido, que se rinde, que entrega el alma; nunca me pareció, sin embargo, que perteneciese por entero a la figura de Lucrecia, sino que se trataba más bien del brazo mismo de la pintura; una pintura que, malherida por el siglo XIX, no tenía más remedio que abdicar, y que abdicaba, eso sí, con gloria, en una especie de agonía triunfante”.

Esta nueva exposición se incluye dentro del ciclo expositivo ‘De pintor a pintor’ y se suma a la que se ha montado en la tercera planta del museo, recuerda Diego Avilés, quien explica que “en esta última muestra reúne algunos de los muchos homenajes que hizo el pintor murciano al pintor madrileño, ya que de sobra es sabida la admiración de Ramón Gaya por Eduardo Rosales, algo apreciable tanto en sus pinturas como en sus escritos”.

De ahí que en los ‘homenajes’ de Gaya se puedan ver estampas con algunos cuadros de Rosales. Homenajes que nacieron en el exilio de México, cuando Gaya estaba alejado de la pintura que le interesaba.

Apunta el concejal de Cultura que “para Ramón Gaya, Rosales era el último gran pintor de envergadura antigua”, ya que él mismo decía que “ahora somos anémicos, somos míseros; la pintura española de envergadura termina en Rosales”.