Francia abandona sus planes para reducir la subvención al diésel agrícola para aplacar las protestas de los agricultores

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El Gobierno de Francia ha decidido abandonar sus planes para reducir las exenciones fiscales al diésel para uso agrícola, ha anunciado el primer ministro francés, Gabriel Attal, en un intento de calmar las protestas de los agricultores que han bloqueado numerosas autopistas y amenazaban con bloquear puntos clave de entrada a la capital, París.

Attal ha explicado que esa exención se les aplicará automáticamente cada vez que vayan a repostar gasóleo, de forma que no tendrán que pagar anticipadamente y luego reclamar el reembolso a final de año. Además, ha prometido que desde el mes de febrero se les pagarán los pagos que hayan hecho.

«Pondremos la agricultura por encima de todo«, ha dicho Attal desde una granja en Montastruc de Salies, al norte de Toulouse, a donde se ha desplazado para desgranar una serie de ayudas en favor del sector agrícola, que desde hace ocho días ha aumentado la presión sobre su Gobierno con bloqueos de autovías y carreteras por todo el país.

El primer ministro ha hecho una cascada de anuncios para «simplificar drásticamente los procedimientos» administrativos y burocráticos, que ha concretado en diez medidas que estarán incluidas en un decreto que debe publicarse este sábado. Esa simplificación significará, por ejemplo, que el plazo para presentar un recurso contra un proyecto agrícola -por ejemplo para construir un depósito de riego- se reducirá de cuatro a dos meses, se suprimirá una instancia de recurso y se creará «una presunción de urgencia» por la que los jueces tendrán que dictaminar en un periodo máximo de diez meses. Igualmente ha indicado que una explotación no podrá ser objeto de más de un control administrativo al año.

Attal ha avanzado que la llamada ‘ley Egalim’, que estipula las reglas de negociación entre los agricultores, los industriales y los grupos de distribución, y que dicta que no se podrán fijar precios por debajo de los costos, no tiene todo el efecto esperado y, por eso, el Gobierno va a poner una «presión máxima» y más controles. Una presión que ha concretado avanzando que se han constatado infracciones y que habrá «tres sanciones muy duras contra empresas importantes«, a las que no ha nombrado. «No nos temblará el pulso», ha asegurado. Horas antes, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, había recordado que las multas pueden alcanzar el 2% de la facturación de las compañías infractoras.

Macron pedirá simplificar la PAC

Además, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, pedirá en cumbre de la Unión Europea (UE) del próximo 1 de febrero una derogación de la obligación de dejar un 4% de la tierra en barbecho y simplificar la Política Agraria Común (PAC), dentro de las medidas para tratar de aplacar las protestas del sector.

«Hay que simplificar la PAC, es una evidencia», ha dicho Gabriel Attal, que ha prometido acelerar los pagos de la PAC, de la que Francia es el primer beneficiario con 9.000 millones de euros al año, y ha añadido que «aunque Europa es nuestra mejor protección, tenemos que mantenernos firmes para defender nuestra agricultura». «No queremos depender de los demás para nuestra alimentación», ha subrayado, para añadir a continuación que una de sus prioridades es «no dejar nuestra agricultura en manos de la competencia desleal».

Asimismo, Attal ha reiterado la oposición al acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur. «Como ya anunció el presidente de la República, Francia se opone a la firma del tratado del Mercosur. Lo digo alto y claro», dijo Attal ante un grupo de agricultores en una explotación ganadera en el departamento de Alto Garona (sur de Francia).

Este acuerdo comercial, que llevó décadas de negociaciones, tuvo un punto de inflexión en 2019 cuando se llegó a un acuerdo político entre el bloque europeo y los países Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y actualmente también Bolivia).

Fuente: Agencias